Saturday, October 28, 2006

Rêves à PARIS

Aquella tarde seguí el murmullo de gentes que me trajo el Viento. No entendía nada: mil idiomas nadaban revueltos en mi cabeza.

La brisa de voces me condujo hasta allí y choqué con ELLA:elegante, majestuosa y, a la vez, cansada.

Los vetustos hierros de color oxidado se elevaban entre suspiros sosteniendo con delicadeza las miradas... Definitivamente, estaban acostumbrados a su tarea.

Entonces, mis pies avanzaron ágiles entre flashes y fotos en sepia y me llevaron hasta El final: EL FIN. El lugar en que termina París y comienza el Reino azulado de los sueños escapados. El principio del cielo.

Y por un instante, me creí el hombre más rico del mundo. Sí, ése fui yo: lo tenía todo al alcance de mis gafas. Todo.

Pero quise más.

Quise tirarme y quedarme quieto, muy quieto, mientras la ciudad se iba acercando.

Todo crecía ante mí y me iba disolviendo en una sopa de luces.

Y caía sin alas mientras los jardines lo invadían todo...

Quería caer hasta no verme,pero sin llegar al suelo: sentirme sol por un momento y bailar con el paisaje hasta abandonarlo dulcemente por un tiempo. No por siempre. Sólo por un tiempo.

1 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Lo encontré... No lo abandones! Merece la pena mantener un lugar de (des)ahogo.. (hablo por mí)

6:47 PM  

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